El cold brew es café extraído con agua fría o a temperatura ambiente durante un periodo prolongado. No es simplemente café caliente enfriado: cambian las condiciones de extracción y, con ellas, la expresión de la bebida.
Receta base para beber directamente
Usa 100 g de café gruesamente molido por 1 litro de agua. Esta proporción es un punto de partida; puedes modificarla según quieras una bebida más ligera o concentrada.
1. Muele el café
Usa una molienda gruesa y relativamente uniforme. Las partículas demasiado finas pueden dificultar el filtrado y aumentar la presencia de sedimentos.
2. Mezcla café y agua
Coloca ambos ingredientes en un recipiente limpio. Asegúrate de mojar toda la molienda para evitar zonas secas.
3. Extrae
Tapa el recipiente y deja extraer aproximadamente 12–18 horas. El tiempo ideal depende de la molienda, proporción, temperatura y café.
4. Filtra
Separa completamente el café del líquido. Un filtrado cuidadoso ayuda a obtener una bebida más limpia y estable.
Concentrado vs. bebida lista
También puedes preparar un concentrado con una mayor cantidad de café y diluirlo al servir. Esto permite ajustar la intensidad en cada vaso.
Cómo ajustar el sabor
- Muy fuerte: diluye con agua.
- Muy débil: aumenta la concentración en la siguiente preparación.
- Amargo o áspero: prueba menos tiempo, una molienda algo más gruesa o una concentración menor.
- Plano o poco desarrollado: revisa tiempo, proporción y molienda.
Cómo conservarlo
Guarda el cold brew filtrado en refrigeración, dentro de un recipiente limpio y cerrado. Como bebida preparada, conviene tratarlo como un alimento perecedero y evitar conservarlo indefinidamente.
Ideas para servir
Puedes servirlo sobre hielo, diluirlo con agua o combinarlo con leche. También puedes experimentar con bebidas carbonatadas si buscas una preparación más refrescante.
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